martes, 30 de abril de 2013

Más allá del Diagnóstico de Déficit Atencional


Los niños que llegan a la consulta del neurólogo o psiquiatra, derivado por sus profesoras, porque “son muy inquietos, no se concentran o no terminan la tarea…” y que luego llegan derivados a la psicóloga ya con la etiqueta “SDA” en sus frentes, constituyen uno de los principales motivos de consulta en nuestro país.

Consideramos que desde la psicología es  importante ampliar la mirada del modelo médico, que por lo general tiende a reducir está lista de “comportamientos-síntoma” a un cuadro neurobiológico que se encadena generalmente a un  tratamiento farmacológico.

Desde la mirada de la psicología, podemos comprender que en un gran número de casos ésta lista compleja de comportamientos enumerados por padres y profesores, tales como la hiperactividad y la dificultad para sostener la atención, pueden ser el reflejo de algún cuadro emocional  que esté vivenciando el niño.

Si bien el SDA es en muchos casos un cuadro neurobiológico específico, consideramos que para efectuar el diagnóstico es necesario integrar a la mirada los componentes interacciónales relacionados con el desarrollo afectivo del niño, ya que son éstas variables las que en muchos casos contribuyen a la generación de éstos “síntomas” y por lo tanto, al mantenimiento de éstos en el tiempo.

Muchos niños pueden estar pasando por un momento difícil, tanto en relación a las crisis normativas de su desarrollo, como en relación a la separación de sus padres, a ser víctimas de Bullying, el nacimiento de un hermano, etc… son muchos los eventos que pueden influir y generar que un niño presente dificultades para prestar atención en clases, para mantenerse quieto y para rendir de acuerdo a las exigencias del mundo escolar, pero eso no significa necesariamente que tenga SDA, a eso le llamamos “interferencia emocional”.

Quedarse con la comprensión del modelo médico y reducir su intervención al tratamiento farmacológico del SDA, puede que contribuya a disminuir los síntomas, pero no se estará interviniendo de manera terapéutica sobre las necesidades emocionales que han precipitado la expresión sintomática en esos niños.


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